“El término competencia aparece inicialmente en los años 70, apoyando la idea de que ni el currículum educativo de las personas, ni los resultados de los tests de aptitud y de inteligencia, ni la adaptación eficaz a los problemas de la vida diaria predicen el éxito profesional” (CIDEC, 2004). Esto como consecuencia de que, en las instituciones de educación, se había descuidado la vinculación teoría/práctica y con ello, el desarrollo de competencias en la situación real o en procesos de simulación, surgió como una alternativa para el desarrollo de competencias y la resolución de problemas. Su introducción al ámbito educativo se orientó principalmente hacia la enseñanza de tecnologías como capacitación para el trabajo, cuando el modelo educativo se fundamentó en concepciones del aprendizaje con un enfoque conductista.
Actualmente, en México está cobrando gran auge el desarrollo curricular por competencias el cual, en comparación con los modelos de diseño curricular anteriores, ofrece claras ventajas dado que pone énfasis en la transferencia de los conocimientos, la multirreferencialidad de los mismos, la formación en la alternancia, el manejo de competencias emergentes y el saber hacer como eje rector de la actividad académica.
En el bachillerato la Reforma Integral para la Educación Media Superior implementa un modelo educativo con un enfoque por competencias, dentro de un marco curricular común para el Sistema Nacional de Bachillerato.
Hemos aprendido ahora que una competencia es la “capacidad de actuar de manera eficaz en un tipo definido de situación, capacidad que se apoya en conocimientos pero no se reduce a ellos” (Perrenoud, Philippe, 2002). Es “una combinación dinámica de atributos, en relación con conocimientos, habilidades, actitudes y responsabilidades, que describen los resultados del aprendizaje de un programa educativo o lo que los alumnos son capaces de demostrar al final de un proceso educativo” (Proyecto Tunning, 2005)
El enfoque por competencias no es una visión reducida de la educación y de la formación profesional, sino por el contrario, éste no se conforma con el aprendizaje de los elementos en el ámbito teórico (enciclopédico) o mecánico (irreflexivo), o al manejo discursivo de los dominios cognitivos de las disciplinas, sino que va más allá al proponer cambios en la metodología didáctica y en el proceso E-A, lo que origina la necesidad de que el desempeño del docente tenga como base un marco teórico referencial para desarrollar estrategias centradas en el aprendizaje, ya que en nuestro modelo educativo el estudiante es el actor principal, el cual debe asumir un rol preponderantemente activo.
Es necesario saber, comprender y sistematizar las formas en como aprenden nuestros alumnos en el bachillerato, reconociendo las necesidades y problemas de su realidad, con base en un diagnóstico definir las acciones encaminadas al desarrollo de las competencias, conocimientos, habilidades, actitudes y valores planteados en el Perfil de egreso. Para promover una formación integral, basada en los principios del saber hacer, saber conocer (aprender a aprender), saber convivir y saber ser, mismos que constituyen los cuatro pilares de la Educación propuestos por la UNESCO en el Informe Delors.
Debemos hacer énfasis en la transferencia de conocimientos (principio de transferibilidad), lo que se ve en las aulas, talleres, laboratorios y espacios de prácticas, deben basarse en la aplicabilidad a situaciones de la vida real, guiándolo a un aprendizaje por descubrimiento (Bruner).
Considerando que el aprendizaje se construye, reconstruye y se aplica en la resolución de problemas, un aprendizaje significativo (D. Ausubel, J. Novak)) y se concibe con una perspectiva de proceso abierto, flexible y permanente, lo que implica que existe la libertad de incorporar los avances de la cultura, la ciencia y la tecnología a los programas educativos en el momento en que estos se están dando, con la finalidad de que los alumnos estén actualizados en su área disciplinar.
“En la experiencia de aprender haciendo… los estudiantes aprenden… mediante la práctica de hacer o ejecutar reflexivamente aquello en lo que buscan convertirse en expertos y se les ayuda a hacerlo así gracias a la mediación que ejercen sobre ellos otros ‘prácticos reflexivos’ más experimentados, que usualmente son los profesores; pero pueden ser también compañeros de clase más avanzados” (Díaz Barriga, Frida. Cfr. a. Shön Donald, 2002).
Esta mediación debe darse al construir andamiajes que lleven a los alumnos a recuperar sus conocimientos previos para abordar y apropiarse de los nuevos, es por esto que la RIEMS retoma como parte de su sustento teórico con mucha fuerza las concepciones de aprendizaje constructivista y socio- contructivista, primeramente porque debemos reconocer en que estadio de desarrollo cognitivo se encuentran nuestros estudiantes y como se van adaptando a esa etapa de transición por la que atraviesan mientras pasan por nuestras aulas.
Esta mediación debe darse al construir andamiajes que lleven a los alumnos a recuperar sus conocimientos previos para abordar y apropiarse de los nuevos, es por esto que la RIEMS retoma como parte de su sustento teórico con mucha fuerza las concepciones de aprendizaje constructivista y socio- contructivista, primeramente porque debemos reconocer en que estadio de desarrollo cognitivo se encuentran nuestros estudiantes y como se van adaptando a esa etapa de transición por la que atraviesan mientras pasan por nuestras aulas.
Cada uno de nuestros estudiantes deben vivir el proceso de reconstrucción de sus esquemas de conocimiento, mediante situaciones que le generen conflictos cognitivos hasta lograr su asimilación, acomodación y adaptación de los nuevos esquemas (Piaget), aprovechando el error como una posibilidad continua de aprendizaje.
Teniendo en cuenta en todo momento que ellos traen un cumulo de experiencias y conocimientos, que debemos aprovechar, para guiarlos de su zona de desarrollo real a la zona de desarrollo próximo (Vigostky), pero no de manera aislada ya que somos seres sociales por naturaleza, necesitamos de los demás para aprender, para esto las actividades de aprendizaje que llevemos a cabo en el aula deben pasar por el tránsito de lo individual a lo colectivo (socialización) y de regreso a lo individual, favoreciendo el aprendizaje colaborativo y aprendizaje situado.
Debemos tener siempre presente que el desarrollo de competencias se orienta a las necesidades y contextos de la sociedad, con la finalidad de que no exista desfase, entre lo que se aprende en la escuela y lo que se necesita en un momento dado para la aplicación de las competencias a la vida real. Pero solo si somos maestros competentes podremos desarrollar en nuestros estudiantes esas competencias que favorezcan su proyecto de vida, es necesario que aprendamos a conciencia como podemos propiciar aprendizajes de acuerdo con las exigencias que la RIEMS nos depara en este gran reto de enseñar.
Yolanda Valenzuela Gaxiola
1 comentario:
!Hola compañera Yolanda!
Coincido contigo en cuanto a las cuatro concepciones de aprendizaje congruentes al enfoque por competencias de la RIEMS.
Es interesante la explicación que das a los orígenes de la concepción del termino de competencias y la finalidad del desarrollo de estas, que esta orientada a las necesidades de la vida real y que de nosotros los maestros tenemos la responsabilidad de desarrollar esas competencias.
Creo que tu texto está muy completo abarca muchas ideas y conceptos que hemos revisado a lo largo de esta especialidad, sin embargo como me lo mencionaste, en este trabajo debemos señalar las fortalezas y debilidades de los trabajos de nuestros companeros sugiero, desde mi punto de vista que:
Des mas separación entre párrafos, para poder hacer una lectura más relajante, o dejes más espacio en los interlineados, él texto es extenso creo que se puede sintetizar para hacer mas fácil su lectura.
Y de antemano muchas gracias por tus comentarios a mis trabajos.
¡ Sigue adelante, Éxito!
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